Mujeres artesanas migrantes de Venezuela, Guatemala, Haití y Perú crearon en México una cooperativa textil que genera ingresos dignos, preserva saberes y construye nuevas oportunidades de vida
En la Ciudad de México, una cooperativa de mujeres migrantes ha encontrado en la artesanía textil una vía para reconstruir sus proyectos de vida con dignidad. Integrada por mujeres de Venezuela, Guatemala, Haití y Perú, la iniciativa produce artículos hechos a mano que reflejan historias de migración, resiliencia y renovación.
El proyecto nació del deseo común de crear una empresa dirigida por y para mujeres, capaz de generar ingresos, capacitar a nuevas integrantes y ofrecer condiciones laborales flexibles que permitan conciliar trabajo y familia.

Alianzas que fortalecen la economía social
La cooperativa encontró un aliado clave en Básicos de México (BSCS), una empresa de moda con enfoque en producción ética y comercio justo. Gracias a este acompañamiento, las artesanas desarrollaron un modelo de trabajo sostenible y escalable.
Además, IKEA México se sumó como socio comercial, incorporando piezas de macramé artesanal en sus tiendas de Ciudad de México, Puebla y Guadalajara. Cada producto refleja la identidad cultural y el talento de las mujeres que lo elaboran.
Más que ingresos: independencia y comunidad
El flujo constante de pedidos ha brindado estabilidad económica, pero también un renovado sentido de independencia, pertenencia y futuro. Para las integrantes, el valor del proyecto va más allá del ingreso: es un espacio donde pueden crecer, liderar y apoyarse mutuamente.
Aunque enfrentan retos (como la necesidad de mayor equipamiento para ampliar su producción), la cooperativa mantiene una visión clara: crecer juntas y abrir oportunidades para más mujeres migrantes en México.
