Cooperativas para todos (parte 1)

En México identificamos principalmente tres clases de cooperativas: de consumo, de productores de bienes y servicios, y de ahorro y crédito, pero el alcance y potencial del cooperativismo va más allá.

En las sociedades cooperativas de productores, los miembros se asocian para trabajar en común en la producción de bienes y/o servicios.   Estas sociedades pueden almacenar, conservar, transportar y comercializar sus productos.  Algunos ejemplos en México son la Cooperativa Cruz Azul (construcción), la Cooperativa Pascual (bebidas), la cooperativa Cupanda (aguacates) y la Cooperativa Nadú (calzado), entre muchas otras.

Se sabe que en las cooperativas de consumidores, sus socios se unen para adquirir en conjunto artículos, bienes o servicios para ellos, sus hogares o sus actividades de producción, y así obtener mejores precios, y además, ayudan a regular precios locales y facilitar el acceso a productos…¿conoces alguna cooperativa de este tipo?

Por su parte, las sociedades cooperativas de ahorro y préstamo realizan operaciones de ahorro, préstamos e inversión de recursos financieros a través de depósitos de dinero de sus socios.  Este tipo de cooperativas son las que solemos identificar mejor (por ejemplo Caja Popular Mexicana, Caja Inmaculada, Caja Morelia Valladolid y Caja Real del Potosí, entre otras).

Pero… ¿qué otras cooperativas hay?. 

Las cooperativas de plataforma involucran estrategias o proyectos digitales, generalmente a través de aplicaciones, del internet y del entorno digital, para operar y potencializar una economía de intercambio.    Como ejemplo tenemos PescaData, que es una aplicación móvil diseñada para las cooperativas dedicadas a la pesca, que ayuda a facilitar el registro y almacenamiento de sus capturas diarias y gastos, además de permitir interactuar y con otras empresas del sector.

Por su parte, en otros países ya operan cooperativas de cuidado, relacionadas con la prestación de servicios de cuidado de las personas adultas mayores, niños y niñas, personas con discapacidad o con necesidad de asistencia médica, entre otros.    Los servicios de transporte como los autobuses, los taxis, el tren y hasta los aviones pueden ser operados como una cooperativa. 

En estos tiempos de una disparada inflación, es el momento de volver la mirada a nuestro movimiento y apoyar a las diferentes cooperativas que hay en todo nuestro país.  La economía solidaria y justa debe pasar de ser un concepto idealista en (lento) crecimiento, a un movimiento real y de mayor alcance, y para esto, todos debemos contribuir.

¿Qué otras cooperativas conoces?.  ¡Déjanos tu comentario!.

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