Cerca del 60% de los uruguayos tiene una casa digna y propia, incluyendo a personas de escasos recursos, gracias al programa de Ayuda mutua
Durante 15 años, Patricia Ríos creyó imposible tener una casa propia. El salario familiar apenas alcanzaba para pagar el alquiler, hasta que en 2016 decidió unirse a 29 familias y fundar la cooperativa Covijuvmer XXV en Soriano, Uruguay,
Juntos dedicaron horas de trabajo diario a construir sus viviendas y, cinco años después, recibieron las llaves de un sueño compartido. “Es la única manera para la clase trabajadora”, dice Patricia, orgullosa de lo logrado.

El modelo de ayuda mutua en Uruguay
El sistema de ayuda mutua, vigente desde los años 60, combina subsidios estatales con la participación activa de los socios. Cada familia dedica 4,5 horas diarias a levantar muros y techos, compartiendo decisiones y responsabilidades.
En los últimos 15 años, este esquema permitió construir más de 20,000 viviendas y organizar alrededor de 730 cooperativas activas en un país de menos de 4 millones de habitantes.
Cooperativas que transforman comunidades
Más allá de entregar un techo, las cooperativas construyen comunidad. “Estas cooperativas crean ciudad y transforman el territorio”, destaca Cora Alonzo, del Ministerio de Vivienda.
Donde antes había una vieja cancha de fútbol, hoy hay un barrio lleno de vida, con niños jugando en las calles y familias que aprendieron a convivir en colectivo.

Un referente para América Latina
Expertos aseguran que el modelo uruguayo también frena la especulación inmobiliaria. Para Pablo López, de CAF, Uruguay “tiene mucho que enseñar a la región”, ya que asegura viviendas dignas y accesibles sin fines de lucro.
“En los hogares de propiedad cooperativa queda muy limitada la posibilidad de especular. Uruguay es sin duda un país que tiene mucho que enseñar a la región”
Pablo López, coordinador de agenda de vivienda de CAF
Patricia lo resume mejor que nadie: hoy disfruta de su hogar, sigue colaborando con otras cooperativas en construcción y demuestra que la vivienda digna es posible cuando se levanta ladrillo a ladrillo y hombro a hombro.