Tras más de tres décadas de trabajo, Rubí Herrera concluyó una trayectoria marcada por el trato humano, la cercanía con los socios y el compromiso con los valores cooperativos en Huajuapan de León, Oaxaca

Huajuapan de León, Oaxaca.– El 16 de enero de 1993, Rubí Herrera Silva cruzó por primera vez la puerta de Caja Popular Mexicana con el deseo de aprender y servir. Sin saberlo, ese día marcó el inicio de una trayectoria de 32 años y 8 meses dedicada a acompañar a socios, familias y compañeros de trabajo.
Más que cargos, una huella humana
A lo largo de su vida laboral en la cooperativa, Rubí ocupó distintos cargos en Huajuapan de León. Desde cada espacio, fue testigo de historias que transforman vidas: créditos que se convertían en hogares, ahorros que brindaban tranquilidad y palabras oportunas que cambiaban el ánimo de los socios.
Cada persona que atendió fue parte de su aprendizaje. Vio regresar a padres con sus hijos ya adultos para abrir sus primeras cuentas y recibió muestras de gratitud de familias que la buscaban solo para agradecer su apoyo y cercanía. “Yo no concibo la vida sin la Caja Popular Mexicana”, compartió, reflejando el profundo vínculo construido con la cooperativa.
Entre sus puestos estuvieron:
- Comodín
- Cajera
- Ejecutiva de crédito
- Gerente de sucursal
- Gerente de zona de Plaza
- Auditoría interna
- Gerente de operaciones
Un legado que permanece
El 29 de septiembre de 2025, Rubí cerró un ciclo laboral que deja huella. Su jubilación marca el fin de una etapa, pero no de su legado: empatía, compromiso y amor por el servicio. Para Rubí Herrera, colaborar en la cooperativa no fue solo un trabajo, sino una forma de vivir, basada en la confianza, el respeto y la vocación de servicio hacia los socios.
“Fue una experiencia muy bonita, yo en lo personal agradezco a la institución por esta gran oportunidad (…) a la Caja Popular Mexicana la traemos en la mente y en el corazón”
Rubí Herrera Silva, excolaboradora jubilada